[NOTA DESTE AÑO DE 2017
No es de maldad ni a propósito que he decidido publicar esta crónica-crítica de Pedro Conde Sturla en nuestra página fb Vetas de Papel, pero si pareciera que es de maldad y a propósito a mí me da lo mismitico. En la cultura literaria dominicana de hoy no hay un genio más elevado que ese maldito crítico y escritor, y esto incluye el criterio de que en dicha cultura él está por encima del bien y del mal, que los dioses así son. No ha mucho un amigo común me aconsejó que no fuera tan desconsiderado con el petro. Miré al amigo y le dije que el maldito degraciao no me hace caso. Me hubiera mordido hace mucho pues fíjate que la dicha crónica-crítica en cuestión fue publicada originalmente en la edición número 62 desta porquería de revista, de noviembre de 2002; aunque siempre hay que cuidarse porque asigún la Organización Mundial de la Salud la rabia causa decenas de miles de muertes cada año] C l o m o

Por Pedro Conde Sturla

Yo, confieso, no soy amigo de Faustino Pérez, lo encuentro ocasionalmente en los alrededores del Palacio de la Esquizofrenia y en el salón de profesores de la Facultad de Humanidades de la UASD, especie de antro donde «deambulan y pululan» –al decir de Pastor de Moya- «seudointelectuales como él», y como yo por cierto, sin comprometer a Plinio Chahín o Basilio Belliard, entre los jóvenes. Lo saludo, a Faustino Pérez cuando se deja saludar, porque no siempre está de buenas, y generalmente intercambiamos palabras parcas o pocas, más bien casi monosílabos. Alguna vez lo he sorprendido en el antro susodicho leyendo un artículo mío en el prestigioso libelo cultural Vetas, y viceversa. Eso sí, en una época pensé que me tenía ojeriza y a lo mejor no estoy equivocado. Nada extraño. No son pocas las personas que me tienen ojeriza. En una ocasión, durante un absceso de paranoia, me pareció que el Faustino me miraba torvo, torvo y torcido, y se llevaba la mano a un bulto en el pantalón que parecía pistola y seguramente lo era. Pistola de disparar o pistola de mear. No sé. Pero el presagio era malo en ambos casos. Malo si me disparaba, malo si me meaba.

En fin, soy colega, no soy amigo de Faustino Pérez. Esa es una palabra que reservo para pocas, muy pocas personas, y las cuento con los dedos de una mano y sobran dedos. Me disgustaron muchísimo sus filípicas contra Alberto Bass y el poeta Hilario Medina. De igual manera me disgustaron los moquetazos de Clodomiro contra el propio Faustino y sobre todo contra Adrián Javier, al cual le tiene el maldito Clomo una tirria predilecta, cargada de racismo. Conste que aquí me las juego todas, Vetas es el único medio de prensa escrita en República Dominicana que publica mis artículos, y si no me equivoco seguirá publicándome, porque el Clomo –el maldito Clomo, repito- entre otras cosas es masoquista, amén de libertario.

A Faustino lo respeto, eso sí –bulto aparte-, me parece sólido y agudo y la entrevista que le hizo el Moquete en un número anterior de Vetas no tiene pierde. Maneja el idioma y lo maneja bien, sin desperdicios. Puro concepto, aunque muchos conceptos sean incendiarios, como deben ser, problemáticos, como corresponden al intelectual en el sentido que auspicia Octavio Paz. El intelectual tiene relaciones problemáticas con la realidad o no es intelectual. Faustino dice, y dice bien, problematiza su realidad y dice que en el país los poetas –no la poesía- son una plaga. Es su opinión, que hago mía.

La «raza irritable de los poetas» se encabritó con Andrés L. Mateo a la cabeza y respondió con agruras a Vetas y en Vetas, ¿las vetas abiertas de América Latina? Menos cabeza que Andrés, pero un poco más cabezón, y cabezudo, Adrián Javier dijo lo suyo. Adrián Javier es poeta hetorosexual –no sé si es parte de la plaga a la que alude Faustino- al que le ha dado últimamente por «escribir en femenino» y de entrada lo asimila al Faustino como «bufón del reino», pero el bufón del reino o del rey hace reír a la corte con permiso del rey y aquí ningún cortesano está riendo. Protestan los cortesanos de la Secretaría de Estado de Cultura y afines. Andrés L. Mateo declara ser «su amigo de infancia» y lo acusa de «dictador», «general» y «estúpido». En el registro de insultos no sé cuál palabra es mayor. Menos mal que son amigos de infancia.

Otros contemporizan, incluso se solidarizan con Faustino. Por lo que endendí, Faustino Pérez no niega el valor de la poesía sino de los poetas adocenados. Aún no fuera así, es su opinión y por suerte hay quien se niega a verlo llevar a la hoguera, aunque sea a la hoguera de las vanidades donde el fuego es fatuo y no quema.

Diferente es el caso de Federico Jovine Bermúdez, amigo y mal amigo desde la infancia remota, más bien enemigo íntimo. Jovine le endilga a Faustino el término de «poeta frustrado», entre otras cosas, y concluye con eso su argumento. Si Jovine se siente realizado con su poesía lo felicito. El dilecto Jovine vive entregado a un equívoco. Escribe esporádicamente una columna titulada «A lomo de Rocinante» que no es nada idealista. Si el maldito Clomo nos tomara fotos para Vetas apareceríamos yo y Jovine como el caballero de la triste figura y Sancho Panza. Le pediría a Jovine, eso sí, que me devolviera el caballo. Nunca vi a Sancho Panza a lomo de Rocinante. Su montura es el burro.

PCS muy digital.

Revista Vetas número 62, noviembre de 2002, página 3


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Virginia Moquete es periodista, trabaja para el Grupo Cultural Vetas desde sus inicios desempeñando diferentes cargos, en la actualidad es la Directora de la Agenda Cultural Diaria de la Revista Vetas desde 2012. Cel.: 849-861-7238

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