Décimas de Gabriel Moquete

(Estos versos han salido
(sin solicitar permiso
(¡yo no tengo compromiso,
(no te sientas aludido)

A un museo fui cierto día
donde exponían esculturas,
cuadros con lindas pinturas
aquél salón exhibía.
Una pareja allí había
de esposos muy parejeros,
creían ser los primeros
conocedores de todo,
y se topaban los codos
para aparentar su esmero.

Cierta vitrina tenía
un alambrito doblado,
como que había soportado
algún cuadro que allí había.
Con pose de altanería
la parejita ejemplar
se pusieron a alabar
el alambrito creyendo
que lo que allí estaban viendo
era una escultura real.

Así hay muchos visitantes
a ciertas exposiciones
que se creen ser campeones
descifrando en los estantes.
Al ver un cuadro elegante…
… un cubismo, de Picasso…,
cruzan con arte los brazos
allantando a los demás,
¡qué va mi gente, qué va,
son fantasmas del parnaso¡

La hipocresía cultural
es así una profesión
y cualquier sinvergüenzón
allí se puede graduar.
Entra a un círculo social,
entre poetas pernocta,
y con poner buena nota
allí a todos sus compartes,
ya es un crítico de arte
aunque no entienda ni jota.

Así va la hipocresía,
unida a todas las ciencias,
¡es cuestión de conveniencia
saber buscar compañía!
Aplaudir con alegría
al poetazo central,
no encontrarse nada mal
de lo que diga el batuta,
la demás, ¡es gente bruta,
eres del mando central!

¡Ay de este mundo, que va
como cohete flotante,
unos se van adelante,
otros acezando atrás.
En pos de la vanidad
marcha un grupito social,
es cuestión de aparentar
que es el tope del saber,
hueso duro de roer,
¡hipocresía cultural!

 

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