Poema de Gabriel Moquete

Caminito lento
callado y extenso,
largo como el colmo
de mi sufrimiento,
voy sobre tu lomo
revolviendo polvos
y a cada pisada
sediento de asomos
derretido en ansias,
con los pies la nombro.

Y tú, caminito,
desinteresado,
qué sabes de angustias
de penas, ni prisas;
tendido a la largo
de tu extensa ruta
no sabes si vienes
ni cuándo regresas,
y pasas de largo
de puertas en puertas.

Me espera la amada
en la bella aldea,
¡corre caminito
que muero por verla!
Pero tú me enredas
con vueltas y vueltas,
ya cruzo un arroyo,
ya bajas la sierra,
contigo no vuelvo,
¡me quedo con ella!

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