Por Clodomiro Moquete

En el año 2011 el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ofreció una declaración a la periodista Claudia Gurisatti, de la que transcribo libremente esta parte: «Ahora poco a poco están montando otra Cuba, no de once millones de habitantes sino de 28 millones, con petróleo, en alianza con potencias nucleares de Oriente, con 2216 kilómetros de frontera con Colombia, que está eliminando la independencia entre instituciones, que está eliminando la empresa privada, eliminando la creatividad, y que tiene confianza que no fracasará como los viejos comunismos».

Ahora, en agosto de 2017, se da inicio a la conflagración armada entre Estados Unidos y Venezuela, a pesar de que el principal asesor militar de Donald Trump, Herbert Raymond McMaster, declaró que no ve probable una intervención militar en el país suramericano.

Me güele que Estados Unidos da por fracasado el jueguito terrorista de los escuálidos, que en todo momento fue una faena facinerosa permitida por el gobierno de Nicolás Maduro. Tendré que explicar algo en este mismito párrafo. Los venezolanos tienen un trauma horrible conocido como «Caracazo» o «Sacudón», una poblada particularmente violenta ocurrida en 1989, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que fue enfrentada por agentes policiales y de las Fuerzas Armadas y causó la muerte de más de 300 manifestantes. El actual gobierno revolucionario ha querido evitar cualquier acción parecida o que remedara la represión contra manifestantes. Esa es una de las razones por las que las manifestaciones violentas han sido permitidas. Sencillamente ningún gobierno de la región, de América Latina, permitiría esas acciones de masa. Si no, mira que aquí en estos días, en San Francisco de Macorís…

Otro motivo que tenía el gobierno de Nicolás Maduro para no enfrentar a la violenta extrema derecha ha sido el respeto a la institucionalidad. Venezuela es posiblemente el país de América Latina que ha guardado el mayor respeto a la independencia de la justicia, al «Poder Judicial». Ese ha sido uno de los valores que deben reconocer los venezolanos a la democracia representativa, a los adecos y copeyanos.

Ahora podemos valorar para qué ha servido la Asamblea Constituyente. Para controlar el poder judicial sencillamente. Debe estar Álvaro Uribe diciendo, ¡míralo ahí, míralo ahí, lo dije! La dictadura de Nicolás Maduro controla el Poder Judicial, pa que no jodan. Ahora mismo la Asamblea Constituyente tiene poderes extraordinarios. Esa caraja que responde al nombre de Luisa Ortega Díaz, que era fiscal general del ministerio público y que por lo que llevo dicho tenía una gran autoridad e infundía gran respeto, cuando intentó hoy llegar a la oficina tuvo que salir juyendo en una motocicleta Honda 50. Ella había cometido un error garrafal del que se arrepentirá por el resto de sus días. Era miembro relevante de la alta dirección chavista y se pasó al servicio de los de la extrema derecha, una traición que no perdona nadie, ni su propia familia. No puede salir de Caracas, no tiene cuenta en banco. Alguna gente de la derecha, por lástima, le enviará una limosna para que compre pan sobao. Ta presa por la Guardia de Mon.

Aunque todavía se mantengan hostigando en la calle de su barrio de clase media y alta para mí es evidente que esos pelafustanes dejarán de ser los protagonistas, ya cumplieron su papel. La guerra militar abierta tiene que ser el siguiente paso, avisado con el episodio sucedido el fin de semana en un recinto de las Fuerzas Armadas en el departamento de Carabobo.

Ellos lo saben. Uno de sus voceros, don Álvaro Uribe, lo anunció en 2011, cuando todavía estaba vivo Hugo Chávez, «poco a poco están montando otra Cuba»; eso, eso, eso; y don Álvaro, muy asustado, recordó que entre Venezuela y Colombia hay una línea fronteriza de dos mil doscientos dieciséis kilómetros, que no es un cachú. Y también tiene una línea fronteriza con Guyana. Y ta cerquininga de Brasil, de Perú, de Ecuador, de Bolivia, de Paraguay, de Uruguay, de Chile, de Argentina. Todo esto indica que la guerra entre las Fuerzas Armadas de Simón Bolívar y las de Estados Unidos no solo será una Guerra Prolongada en el tiempo sino también en territorio. Apuesto al chavismo.

Publicado por Cloomiro Moquete en su página de Facebook el 6 de agosto. 

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